Por: José Ma. Narváez Ramírez.
No le demos vueltas, apesta a basura acumulada durante varias semanas a la intemperie, donde el hedor se vuelve insoportable por la falta de atención de nuestras autoridades y el despanzurramiento que de las bolsas hacen los pepenadores de infantería, que ahora tienen que echar más viajes que de costumbre, porque se les acumula la chamba en pleno centro de la ciudad y andan hechos la mocha esculcando, desparpajando y destruyendo las bolsas que contienen los desechos que los ciudadanos pudientes -de esas zonas-, depositan en las esquinas de las calles donde viven y los recolectores buscan principalmente las latas vacías de aluminio, y además dejan a los pocos perros que deambulan por las calles (los caza-canes oficiales nos han dejado hasta sin mascotas porque, al parecer, tienen contrato con los taqueros y birrieros que constituyen la Sociedad de Industrializadores Subrepticios de Carne Procedente de Distintas Especies de Animales, S. A. de C. V., y a los gatos –que ya casi están en extinción-, y que aparte de recibir toda la culpa de este desparramamiento criminal de la basura hacinada en amontonamientos que se están convirtiendo en cerros alrededor de los mercados y en los entronques con los canales de aguas pluviales, al taparlos y permitir su contaminante diseminación por todas las rúas de las colonias de la ciudad –como no protestan y tienen muy pocos defensores-, así como a las ratas de cuatro patas que logran arrimarse entre tanto explotador basurero; por lo que nos hemos convertido de repente en los ganadores del primer lugar en basureros acumulados, con el consabido hedor y el alto índice de contaminación e insalubridad, en la República, porque esto lo que seguramente generará son enfermedades de todo tipo que la sociedad tepiqueña empezará a padecer en breve lapso de tiempo, porque no se destierra con la celeridad que requiere, el principal foco de infección.
Empiezan a aparecer en los niños de seis a ocho años de edad, principios de infecciones oculares de tipo viral, que ocupan –de no atenderse a tiempo- intervenciones de cirugía oftálmica, a la que muy pocos ciudadanos pueden tener acceso.
Así que Control Señores Control No nos hagamos, a Tepic se le nota y bastante porque –como dijo el Cora Marismeño: Jiede a vil cáca.
Y hay que ponerle remedio inmediatamente para no ocupar el primer lugar a nivel nacional en muertes por contaminación ambiental, que empieza precisamente, por hacinamiento estúpido de la basura. De ahí se derivan los padecimientos pulmonares, luego los males intestinales, la transmisión de enfermedades de la piel y de la sangre ¿Y qué necesidad tiene el pueblo de esto?
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