Por Óscar Verdín Camacho


Participante en el movimiento de protesta que realizan policías municipales en busca de mejores prestaciones, el agente Alejandro Iñiguez no pierde el tiempo y busca en qué entretenerse: hace atarrayas.

En una de las carpas instaladas a espaldas de la Presidencia Municipal, por la calle Puebla, colgó el material, el hilo duro, y con una pieza metálica que utiliza con la mano derecha empezó a tejer.

Iñiguez explica que en promedio dura unos nueve días para terminar una atarraya, tarea que realiza a ratos, y es que después del tejido hay que colocarle el plomo.

La atarraya más común, dice, es de tres metros, pero hay quienes utilizan más chicas.

Nacido en El Tambor, municipio de Santiago Ixcuintla, Alejandro Iñiguez cuenta que hace más de 20 años aprendió a lanzar la atarraya. Afirma que ello parece sencillo pero hay quienes se han ahogado al quedar atorados en la misma.

Estima que una atarraya cuesta entre dos mil 500 y dos mil 800 pesos.

Cuando va a la pesca, suele acudir al río Santiago, aguas abajo de la presa Aguamilpa.

Así, mientras bajo las carpas de protesta hay mesas y utensilios donde se preparan alimentos, o donde se juega al dominó y la lotería, Alejandro Iñiguez avanza en el tejido de la atarraya.