Por Lupépera, la más lépera.

Te escribo la presente, esperando que estés muy bien, mi vida, que yo también, luego, paso a decirte lo siguiente: ¡Ande cabrón! Llegó el día que tanto esperabas, la fecha bendita que no olvidaras: El día cero. El día de las votaciones. Que como siempre, dejó mucho qué desear. Por principio de cuentas un desmadre con las ubicaciones de las casillas. Es cierto que hicieron labor de información por internet y toda la cosa computacional, pero ¿Qué los del IFE nunca se dieron cuenta que no toda la gente tiene acceso a ese medio? Así que no todos nos enteramos ‘onde teníamos qué votar. Me llamó la atención un señor que llegó caminando con mucho esfuerzo en muletas buscando su propia casilla, misma que por su pollo, a la que llegó a preguntar no era y por consiguiente se fue de la misma forma que llegó, pues nadie supo darle información alguna. Hubo mucha inconformidad por la gente que venía de visita desde fuera de nuestro municipio como para no poder regresar a su lugar de origen nomas a votar. ¡Son chingaderas de veras que no se hayan preocupado por esa gente foránea! Aunque es por pocos sabido que sólo en las elecciones federales se instalan las casillas especiales para este tipo de gente. ¿Pues qué no hubiera sido también benéfico que en estas elecciones estatales también se instalaran dichas casillas? Otra de las anomalías anómalas que vi: Fue que hasta la gente que esta postrada en cama hizo un esfuerzo sobre humano para asistir con todo y su suero colgando y su sonda de miados, a la casilla de su seccional. También son chingaderas que no se preocupen por el voto de esta gente en esta situación. ¡Ya ni la chingan de veras! Y le sigo: en la casilla del seccional 036 que estuvo ubicada en un kínder de la esquina de Hidalgo y P. Guerrero de la colonia Zapata, la bola de doñas que estaba ahí se empezaron a mentar dimes y diretes delante de los votantes. Que disque porque una se salió a miar y que la otra se rascó una chichi y que eso no estaba permitido, y bueno nomas se oía el cacaraqueo de estas féminas que pintaron la casilla con una imagen de vecindad con viejas argûenderas. Y es que su participación en las casillas, aparte de la recompensa tan grande y sacrosanta de servir a la ciudadanía, también se les gratificó con la nada despreciable cantidad de 500 pesotototes que se llevaron nomas por hacer horas nalga en ese lugar, aunque claro, fueron pa’ sus viáticos, que quede claro. Otras cosillas en las casillas que se observaron por ahí, fueron unos representantes de distintas asociaciones encuestadoras que vinieron una de Guadalajara y la otra del distrito federal. Cada una con su cada cual, a quienes también me tomé la libertad de acercarme para preguntarles sobre su labor en estas elecciones. Y con un gafetote que portaban, me explicaron que no eran quienes recababan la información para la encuesta MYTOPSKI, si no de otras asociaciones que se dedican a lo mismo de lo mesmo pero como quien dice no igual, si no que casi casi, pero como que diferente una de otra y al final, como que me hice bolas yo misma. Y bueno continuando: también hubo gente que llegaba en taxis, gente que pasaba de largo varias veces por la misma casilla a pie, otras más trepadas en camionetas e incluso, hubo una camioneta negra que disque la llamaban fantasma. Porque se encargaría de disuadir algún tipo de disturbio que nunca se ocasionó. Se rumoreó de una urna robada a la altura del poblado El Aguacate. Aunque solo fueron eso: rumores. Con todo este desmadre, de todos modos los resultados no fueron los que muchos esperaban, cuando otros más, estuvieron más contentos que mi abuela con su dentadura nueva. ¡Ufff! Lo primero de lo pior ya pasó. Ahora a lo que sigue. A ver cómo cabrones nos va. Ojala que no nos hayamos equivocado en nuestros prejuicios. Cualquier información relevante que deseen que se anuncie muy al estilo de doña Lupépera, háganmela llegar a este correo y con gusto la haremos parte de mis chismes informativos: lupepera@gmail.com