POR: CHARY CAMBERO


Ser soltera en ésta época no es tan grave, no es como hace unos 20 años en que a los 25 uno ya estaba quedada. Confieso que alguna vez me sentí así, a pesar de haber tenido el gran ejemplo de mi abuela, una mujer muy fuerte y muy diferente a su época, madre soltera por convicción y hasta donde yo sé nunca esperó al príncipe azul que llegaría algún día en un caballo blanco a rescatarla de la soltería, para desposarla y someterla a lo que debe ser, ser esposa, madre y depender para siempre del marido, aunque no se sea feliz para siempre y por los siglos de los siglos.

Afortunadamente el final feliz ha cambiado de perspectiva, por lo que ser soltera después de dejar los veintitantos, adentrándonos a los treintas y los fabulosos cuarentas es una bendición, un maravilloso mundo sin grandes responsabilidades, sin culpas y sin hombre de planta, de entrada por salida, de planta solo la muchacha que ayuda en casa y que si nos recibe con una sonrisa, la ropita limpia y la sopita calientita.

A los 23 años me casé por primera vez, ¿enamorada? ¡no, por supuesto que no! Pero ya me estaba quedando, una de mis amigas se había casado en la preparatoria a los 17 y las demás a más tardar a los 20, yo también habría corrido la misma suerte si no es por mi buena amiga Adriana, quien en un evento al que yo no había asistido se entregó a mi novio, un famoso cronista deportivo por quien yo estaba loca, y salió embarazada, entonces el tuvo que cumplirle a ella y ¡viola! me quedé sin novio, pero con un gran futuro por delante, claro que en aquel entonces lo vi como una tragedia, tenia 18 y el corazón roto, por lo que según mi padre, irme a estudiar a Canadá arreglaría mi mal de amores, y así lo pensé yo también, aunque el sueño de encontrar al príncipe, el castillo, el vestido blanco y la fiesta seguían siendo mi obsesión, sin imaginarme que todo esto no me traería la felicidad, ni la plenitud y mucho menos mi final feliz.

Bendito Dios y benditas leyes existe el divorcio, y en nuestros días, aún en pueblos chicos como el nuestro ya no es mal visto, al contrario, es la solución muchas veces más conveniente, ya no nos tenemos que quedar por el qué dirán con un hombre al que ya no amamos o que incluso nos maltrata, aunque todavía hay mujeres que se quedan con el esposo por comodidad, porque qué van a hacer con tres niños solas, por no dejarle el camino libre a la lagartona que según ellas les está arrebatando a su hombre, y aquí mis niñas si quiero hacer un paréntesis: nadie le quita nada a nadie, en casos de infidelidad la cosa es de dos, les aseguro que las susodichas no les ponen una pistola en la cabeza para tener amoríos con ellos, se van porque quieren, muchas veces no hay pretexto, simplemente se van, teniéndolo todo en casita incluyendo una despampanante mujer se van, el que es güilo es güilo, y no se le va a quitar, no es gripa por Dios!. ¡Y aguas! Porque regularmente se van porque el sexo no es bueno en su casa, así que hay que buscarlo en otra mujer más aventurada, con más expectativas. Así que amiguis, en éste caso no hay hombre que pelear, pero si el techo de los hijos y su manutención, porque después resulta que la mujer los hizo solita y la responsabilidad se limita a ella, para eso existen las leyes y los juzgados de lo familiar en caso de divorcio con hijos, para que cada cual asuma su compromiso y responsabilidad, el famoso dicho de yo puedo sooooolaaaaa, no necesito de nadie es estúpido, los hijos tienen mamá y papá, así que hay que entrarle los dos, la madre se queda con la mayor parte, pues a parte de trabajar cuida a los pequeños y los cria, el padre se convierte en el bueno del cuento, en papá de fin de semana, el chido, el que los batalla por unas horas el fin de semana adornado con una gorrita que ostenta el título de Super-Papá y ¡wow! Qué buen padre es y por supuesto se siente más que orgulloso del porcentaje de pensión alimenticia que la ley le rebana para dárselo a la mujer, porque muchos por convicción salen con la broma de 1000 pesos al mes para mantener a dos hijos o con que no tienen lana. No se ofendan mis queridos hombres, no en todos los casos aplica, conozco papás divorciados que son padres en toda la extensión de la palabra.

Ser soltera con hijos puede parecer la peor de las tragedias, las amigas casadas y felices ven a sus desdichadas amigas solteras y con cajita feliz con lástima –ay amigaaaaaaa, qué pena me da tu caso, tu sola, con tus hijos, ¿qué vas a hacer?- ¡Simple, lo que tu no puedes hacer! Porque hay un mundo allá afuera que tu amiga casada te pierdes, y que pudieras seguir disfrutando, nada más que todavía existe la mentalidad retrógrada, la que impide por el hecho de estar casada andar por ahí con las amigotas solteras en un bar. También hay un amplio menú, que tu amiga casada no puedes probar, muchas veces ni mirar. Las solteras tenemos la oportunidad de volver a experimentar la adrenalina de las primeras citas, cuando todo es miel sobre hojuelas, cuando se sienten maripositas en el estómago y eres la princesa del cuento.

Claro que está la contraparte, y es que nadie está contento con lo que le tocó vivir, y a veces ser soltera con hijos es como traer una etiqueta en la frente con la leyenda Diversión, no inversión, y bueno desde el punto de vista de los hombres, con todo y que muchos se juran de amplio criterio, los hombres solteros le huyen a las solteras con hijos, muchos pues tienen la creencia de que esas mujeres divorciadas o madres solteras porque así les tocó o porque simplemente así lo decidieron andan en busca de un papito para sus hijos, tal vez algunas mujeres con choco krispis en la cabeza si estén buscando agarrarse a su proveedor, pero en realidad son pocas, las mujeres por naturaleza somos orgullosas y como la leche y los frijoles no caen del cielo pues nos ponemos a trabajar y somos proveedoras a parte de amas de casa y muchas veces hasta ganamos más que muchos machos, y no por menospreciarlos, pero cuando se es soltera con hijos se es más responsable, y rara la que se gasta lo de la leche en chupe o en un chip and dale, la manutención de los hijos y de la casa están primero.

Tengo muchas amigas solteras, algunas siguen esperando a encontrar a el compañero de su vida, porque según ellas eso es vivir, tener a alguien que les empuje la silla de ruedas de viejitas, está frase se la escuché a mi amiga Angie hace unos días, ¡no saben! Tuve que contenerme para no soltar la carcajada en su cara esperanzada, eso mis queridas amigas que esperan por alguien que las cuide tiene un punto uno de probabilidades!!! Regularmente somos las mujeres las que empujamos la silla de ruedas de nuestros hombres y nos convertimos en sus enfermeras y nanas además, así que si su pretexto para salir desesperadamente de la soltería es éste ¡olvídenlo! Y corran, corran por sus vidas!!! Siempre es mejor tener un seguro, una propiedad para rentar y unos buenos ahorritos para pagar un bonito asilo de la tercera edad que esperar por tener una pareja que nos cuide, además el dicho de ni parientes somos es muy cierto, la neta, la neta y nada más que la neta es que los hombres no cuidan a su pareja cuando está viejita o enferma, eso mis queridas lectoras lo hacen los hijos, y eso si los tuvieron o les tocaron hijos de corazón noble, ah y en las películas también lo hacen, hay muchas cintas hollywoodescas,, ficción pura y vil, son guiones sentimentales para hacer llorar a la gente y arruinar el maquillaje de las chicas que las rentan para convencerse de que tienen que dejar la soltería para tener un hombre que las cuide.

Otra de mis amigas, Lizeth envidia a su hermana quien recibió un hermoso anillo de compromiso de una forma taaaaaaaaaan romántica. Ahora planea su boda de ensueño y está enloquecida probándose cuánto vestido de novia encuentra en las casas de moda, debo de confesar que ésta parte, la víspera del matrimonio es de mis favoritas, ¡me confieso culpable!, los vestidos blancos son hermosos, pero se usan una sola vez en la vida, para vestirse de blanco hay otros momentos, usar un hermoso vestido blanco de Jessica McClinton (diseño que usé en mis segundas nupcias, a propósito) se puede usar en una fiesta de etiqueta acompañada del hombre de tus sueños, sin tener que firmar ni prometer nada. Yo también estaba trastornada con los vestidos de novia, no sé que es lo que más me ilusiona, si el vestido blanco, si mi futuro marido, mi vida en pareja, o cómo luciré el gran día, pero para eso basta ir a Las Vegas y por 50 dólares, como Britney Spears, usar el vestido y firmar el papelito, total al fin que prácticamente es de a mentiritas.


Parte II


Ahora bien, el anillo de compromiso, no hay mujer que no disfrute de deslumbrar a sus amigas solterotas y quedadas con una gran roca en el dedo, pero déjenme decirles que para recibir un gran anillo de oro blanco, un cuarto de quilate, platinado (el mejor anillo para mi gusto) no es necesaria la frase ¿te casarías conmigo?, siempre habrá un buen pretexto para que el hombre de tu vida (sea tu amante, novio, free, amigo cariñoso o lo que sea) te pueda regalar, como por ejemplo un anillo de Gracias, eres fabulosa en la cama o porqué no un anillo de No compromiso y hasta que el aburrimiento nos invada, solo algunas sugerencias para que tu hombre se de a la tarea de comprarte una hermosa piedra para tu dedo medio, EL MEDIO DERECHO, fíjense bien, no para el anular izquierdo, esto tiene una razón de ser y será benéfica para ambos lados, con tremenda roca en éste dedo uno como mujer está complacida por portar una pieza de joyería y el hombre en cuestión siempre tendrá algo brillante que mirar cuando lo mandemos al carajo con la famosa Britney señal. ¿Qué tal?

Desgraciadamente ni la sortija de compromiso ni el vestido inmaculado de novia garantizan la felicidad. Todo esto se lo comenté a Liz mientras tomábamos algunos martinis, ella un poco ebria y confundida me preguntó que ¿cuándo ella tendría lo mismo que su hermana? Entonces le dí un fuerte abrazo y le dije: wey, tienes 30 años, eres alta y delgada, una mujer saludable, tienes un trabajo formidable, tu depa, tu auto, más de cien pares de zapatos y un guardarropa de toda una habitación, no necesitas casarte para ser feliz, es peor tenerlo por unos instantes y después perderlo, disfruta de ese lindo departamento que tanto te costó, levántate a las 2 de la tarde después de una noche de antro y vete a trabajar sin pensar en dónde vas a dejar a tus hijos, o si tu marido te está siendo fiel. Vive, solo vive!!!. Pero no la convencí y sigue esperando que El autista como bautizamos a su aburrido novio le pida uno de estos días matrimonio y pueda restregarnos en la cara sus fotos de boda, su gran anillo de compromiso, la sortija de matrimonio y su luna de miel de ensueño.

Estoy convencida que ser soltera es maravilloso, pero eso hay que creerlo de verdad, verdad, ser independiente en la vida y no depender del hombre más que para disfrutarse mutuamente, compartir una deliciosa cena con vino y tal vez unas vacaciones no es tan mala idea. No es que trate de fomentar en mis amigas que el matrimonio es malo, más bien lo que quiero es que aprecien su status de mujeres solteras y que mientras lo tengan lo aquilaten como la joya más valiosa y vivan intensamente su soltería, que no vean el matrimonio como la máxima realización y mucho menos el ser madre, hay otras cosas con las que una mujer se puede realizar, además acuérdense de matrimonio y mortaja del cielo baja y si no les toca el anillo, el vestido, la boda y la casita feliz, no es ninguna desgracia, hay que vivir lo que nos toca y lo que nosotras como mujeres nos forjamos.

Solteras y fabulosas ¿qué mas podemos pedir? No hay como una noche con tus amigas, conversando de todo y de nada, perderse en cualquier ciudad y ser feliz, muy feliz en el mundo de la soltería.

¿Quién necesita el matrimonio? Así que hombres, no se asusten, las mujeres ya no buscamos el príncipe azul para casarnos, las mujeres de hoy solo queremos ser valoradas, tratadas con respeto y ser felices con nuestras vidas profesionales y porqué no, un buen compañero para compartirlo.