Por Óscar Verdín Camacho
En la lucha que libra el Gobierno de México contra el narcotráfico, teniendo al Ejército en las calles, Jorge Carpizo Macgregor es contundente: los militares deben ser enjuiciados por los tribunales comunes cuando haya civiles involucrados.
Señala que los tribunales militares deben intervenir en problemas de disciplina, de guerra, pero no en asuntos de denuncias de violaciones de derechos humanos a la población civil.
Carpizo Macgregor fue presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). También ex procurador General de la República, ex ministro de la Suprema Corte, ex secretario de Gobernación y ex rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
El viernes 13 impartió una conferencia en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), invitado en coordinación con la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN).
De acuerdo con el catedrático, él jamás hubiera sacado al Ejército a las calles, pero ahora, como está el país con una alta criminalidad, no se les puede regresar a los cuarteles mientras no haya mejores policías en los estados.
Pero lo anterior, explicó, es compatible y debe haber reglas: que se entienda la lucha contra el narcotráfico pero sin violación a los derechos humanos, y que cuando estos ocurran sean los juzgados comunes quienes enjuicien a los militares.
Consideró que esta situación tarde o temprano ocurrirá en México, sobre todo cuando haya mayor presión internacional por parte de organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Jorge Carpizo se pronunció porque haya un constante diálogo con los mandos militares para tratar el asunto. Además, dijo, se trata de un Ejército chico en comparación a los habitantes del país, un Ejército que no estaba preparado para labores de seguridad pública, sino de seguridad nacional, y un Ejército que ha tenido en seis años más de 130 mil deserciones, de los cuales, muchos, incluso algunos de élite, se han pasado al lado enemigo, formando parte de los narcotraficantes como sucedió en el caso del cartel de Los Zetas.
El fuero militar es para la disciplina militar. Si hay violaciones a los derechos humanos, que lo vean los tribunales del orden común, no los tribunales militares, y por ello insistió en que debe reformarse en ese sentido la Constitución de la República.
El conferencista recordó el caso de Llano de la Víbora, en que soldados se enfrentaron y mataron a policías judiciales federales, que seguían a un avión con droga y que había aterrizado. Él era presidente de la CNDH y emitió una recomendación al secretario de la Defensa Nacional para que los militares involucrados fueran llevados ante la justicia.
Carpizo recordó que, antes de que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) se pronunciara públicamente, su titular lo llamó para decirle la lealtad del Ejército con las instituciones, y que aceptaría la recomendación de la CNDH porque el Ejército no iba defender a ningún delincuente.
Según Carpizo, él le respondió que eso elevaba el patriotismo del Ejército.
Por ello, insistió en la conferencia que debe tenerse más diálogo con los militares para que se entienda que la lucha contra el narcotráfico puede ser compatible con el respeto a los derechos humanos, porque esta lucha no la puede perder México.
LA IMPUNIDAD
El reconocido exponente señaló el grave problema de impunidad que priva en México, donde sólo el 22 por ciento de los delitos que ocurren son denunciados. Y es que la mayoría de las personas tiene desconfianza de las instituciones de seguridad o considera que denunciar será una pérdida de su tiempo. Además, sólo el seis por ciento de los delitos denunciados es remitido a un juez.
En el caso de los derechos humanos, Carpizo Macgregor opinó que cada día hay un interés creciente de la sociedad. Recordó que hace unos 25 años sólo había dos organizaciones no gubernamentales, pero ahora existen más de mil 900 donde hay de todo: las muy buenas y serias, hasta las pésimas, a las que no les interesan los derechos humanos sino que sirven a intereses de otro tipo.