Por Óscar Verdín Camacho
Había oscurecido ya cuando un día de finales de marzo, el abogado y dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Benjamín Sandoval Cedano y otro abogado fueron interceptados por un comando de hombres armados, a la altura del municipio de Ruiz, por la autopista que une a Nayarit con Sinaloa.
De una camioneta cerrada bajaron cuatro hombres fuertemente armados. Benjamín y su compañero –que conducía un vehículo- acataron la orden e inmediatamente descendieron.
Cuando los sujetos nos alcanzan, nos gritan que nos detengamos, apuntándonos con armas largas. Yo alcancé a prender la luz interior del carro para que ellos nos vieran claramente. Y nos bajamos, relata el luchador social.
Mientras dos sujetos revisaban que Sandoval y su amigo no trajeran armas, otro, que parecía ser el jefe, les preguntaba y pasaba el reporte por celular o radio:
Es una revisión de rutina –les dijo-. ¿Quiénes son?, ¿de dónde vienen?, ¿a dónde van?, fueron algunas interrogantes.
Les habían dicho que se hincaran y se hincaron con las manos en alto.
La revisión no duró más de un minuto. Les mostramos identificaciones, mi cédula profesional, y luego el que daba las órdenes dijo que ya nos podíamos ir. A mí me había revisado un muchacho muy joven, muy acelerado que me robó dos celulares, pero a mi compañero no le quitaron nada.
Benjamín Sandoval dice que a raíz de esa experiencia, ha decidido no transitar por carretera de noche, menos hacia el norte del estado donde en los últimos meses se ha incrementado considerablemente el robo de carros con violencia, llegando incluso al asesinato.
Cree que a los sujetos decidieron interceptarlos porque en dos ocasiones los rebasaron, percatándose hasta entonces que se trataba de varios carros que circulaban en fila.
Señala que cuando se les dejó libres no sabían si quedarse un rato en la carretera o continuar a Tepic. Si nos quedábamos, los delincuentes podrían preguntarse por qué, así que decidimos venirnos pero ya no supimos de ellos.