* En qué nos estamos convirtiendo para hacer aberraciones con nuestra propia raza, se cuestiona la directora del CESAME, Celina Guerrero.
Por Óscar Verdín Camacho
Directora del Centro de Salud Mental (CESAME), Celina Guerrero Retes explica que ahí, efectivamente, han impactado los casos de criminalidad con pacientes que estuvieron cerca de hechos violentos o que incluso perdieron a algún familiar.
- ¿Cómo se atiende una persona que vio un hecho de suma violencia o perdió a un familiar de esa forma?.
- Si hay una manera de contener esa crisis es dejar que la persona se desahogue, que llore, y posteriormente aplicar un plan de contención, que es saber qué trae en su pensamiento que no la hace tener calma.
Y es que muchas veces, además de la pérdida del familiar, es la creencia de que también puede pasarle lo mismo. Si la persona viene desbordada con la crisis, se pasa con el médico.
- ¿Cómo estamos como sociedad, al borde de una crisis?.
- No, yo creo que al borde de una histeria, no. Si te das cuenta, la vida sigue y dentro de lo que cabe, eso está bien, que no nos paralice el miedo. Si las autoridades hacen lo necesario para frenar esta ola de violencia, y nosotros como sociedad no nos dejamos envolver por este terror, este miedo que en un principio tuvimos. Ahora me llama la atención que eventos masivos, como la feria, la gente estuvo ahí, lo mismo que con los candidatos que están haciendo sus campañas.
De acuerdo con Celina Guerrero, lo que puede estar pasando en la sociedad nayarita es una especie de anestesia emocional. Eso implica que me haga insensible y prefiera estar en mi parte segura, mientras no me ocurra –algún ataque violento-, porque si me ocurre, cuando nos llegan a nuestros hijos es cuando yo salto y reclamo.
Psicóloga de profesión, observa que una situación palpable son los cambios de pensamiento, del sentir, del pensar incluso hacia la muerte. Ves todas las escenas de violencia y te preguntas en qué nos estamos convirtiendo para hacer todos estos tipos de aberraciones con nuestra misma raza.
Creo que la capacidad de admiración, de sorpresa, ya llegó al límite. Creo que no puede haber peor cosa que nos pueda sorprender.
- ¿Se acostumbra uno a esto?.
- Probablemente si, porque es tan sistemático, tan constante.
Guerrero Retes resalta un dato que contrasta en Tepic respecto a lo que sucede en otras ciudades del país. No hay, no se ven protestas de ciudadanos contra la violencia.
No nos unimos como sociedad. Nosotros también tenemos una responsabilidad.
Señala, por ejemplo, que mientras en las llamadas redes sociales –por Internet- hay constantes reclamos hacia la autoridad, sin embargo es algo que está encerrado en una pantalla puesto que los ciudadanos como tales, cuando se trata de que participen directamente, generalmente no lo hacen.
En las redes hay muchos reclamos, incluso invitaciones a protestar, pero a la hora de las manifestaciones las gentes no están, entonces es como que escudarse en una pantalla pero no se tiene el valor civil para hacerlo en verdad.
- ¿Nos falta crecer como sociedad?.
- Si, porque si esto pasara en un país de los llamados del primer mundo, estaríamos hablando no de mil o dos mil, sino de millones que salen a las calles a protestar. ¿Qué pasó en España con ETA?: se levantó la sociedad, millones salieron a las calles y eso exige a la autoridad.
La directora del CESAME explica que la situación de violencia extrema ha provocado un aprendizaje social.
Hemos aprendido a protegernos y a escuchar. Al hijo hay que decirle ‘no’, no porque sea mi miedo, sino porque hay un peligro real. No lo vamos ni debemos paralizar, pero sí se deben tomar medidas de prevención.