Te escribo la presente, esperando que estés muy bien, mi vida, que yo también, luego, paso a decirte lo siguiente: El mundo se ha puesto de cabeza con todos los desmadres que pasan por doquier. Empezando por la guerra Libia, a causa de un cabrón dictador que nomas no quiere ceder ante las necesidades del pueblo, que los tiene a su mande usted, haciéndose mas rico él y su familia a expensas de su cada vez mas jodido pueblo y terminando siendo dueño de todo el territorio. Como que esta misma historia encaja en algún lugar que ya conozco ¿porqué será que todo esto me parece un deyavu? (no sé como se escribe, pero me vale madre) Bueno no hay que salirnos del tema. También los pobrecitos japoneses (aunque sea uno de los países mas caros del mundo) con su pinche temblor y luego el surimi -como dijo la pendeja- que los terminó de amolar a los pobres ojos de rendija, seguido del conteo de sus muertitos y desaparecidos, que a estas alturas también son muertos, porque no creo que hayan emigrado de país aprovechando el desmadre. Y todavía pa’ darles el tiro de gracia, que su propia tecnología tan avanzada se vuelva en su contra por el reactor nuclear que valió queso con todo este desbarajuste. Y esto es solo para comenzar, porque eso pasa en estos países tan distantes del nuestro. Aquí nosotros también nos fabricamos nuestras propias broncas. Porque no me dejarán mentir al comentarles que a esta bola de nieve que se hace mas grande conforme rueda en todo nuestro amado territorio, ahora le va muy bien el mote de criminalidad nacional. Y es que nuestros flamantes gobiernos nomas se hacen ojo de hormiga con lo que pasa, por no querer dar su brazo a torcer para decir que esta culpa es mía. Temen que el pueblo les recrimine sus pendejadas. Que así ha sido siempre, pero pues a ellos les entra por un oído y les sale por otro. Porque así tratan nuestras exigencias. Tal parece que las profecías de don José Joaquín Nostra Damus González, un viejito que vivió en un pueblo cerca de la sierra de picachos (sin parentesco alguno con el otro wey), decía que cada cien años pasaba algo relevante –o irrelevante- en nuestro país, que hacía que la historia cambiara. Será casualidad o neta que es cosa del diablo. En 1810 la independencia; en 1910 la revolución y ahora en el 2010 el inicio –apenas- de esta ola de criminalidad y delincuencia que estamos viviendo, si es que a esto se le llama vivir. Aquí en nuestro estado también tenemos nuestro guardadito. Y propiamente de mi lindo y ahora inseguro Tepic. La pinche basura en las esquinas hace que los perros callejeros hagan su agosto con ella. Hubo varios días en los que la autoridad nomas no quería solucionar este problema que nos afectó a toda la ciudadanía. Debe el gobierno de tener un plan B para este tipo de anomalías. Porque uno es quién sufre las consecuencias de la burocracia. Por todos los medios de comunicación exhortaron a la ciudadanía a que no sacara la basura a las esquinas, disque pa’ que no dieran mal aspecto, porque los señores recolectores tenían tomados los camiones en protesta porque no les cumplían sus exigencias. Estuvo bien que lo hicieran, pero el pueblo fue el que se chingó. Si tengo una bolsa repleta de basura, prefiero que se quede afuera a que continúe dentro de mi casa. Porque si la autoridad no es capaz de poner orden en la calle, yo sí lo puedo hacer en mi hogar. Aunque esa bolsita de basura, será parte de otro grupo más grande y acabe siendo un cerro en la esquina. Nuestros impuestos (que de por sí son un chingo), tal parece que en vez de ir a las arcas del gobierno para utilizarlos en las necesidades del pueblo, los gastan en pendejada y media que al rato también será basura. Cualquier información relevante que deseen que se anuncie muy al estilo de doña Lupépera, háganmela llegar a este correo y con gusto la haremos parte de mis chismes informativos: lupepera@gmail.com