Por: Miguel Ángel Labastida /
El Canciller Kissinger

La política es de coyunturas y en muchas de las ocasiones de suerte. Si creen esto último, pregúntenle a la actual alcade de Tepic, Georgina López Arias. Pero, en el caso de las coyunturas, déjeme les cuento que hace poco más de 30 años, siendo Presidente José López Portillo, se llegaba el momento de elegir a quién sería el candidato del PRI al gobierno e Sonora, para relevar en el cargo a Alejandro Carrillo, que había sucedido al depuesto Carlos Armando Biebrich. El pleito era una güera a muerte, entre el rico ganadero y dirigente nacional de la Confederación Nacional de la Pequeña propiedad (CNPP), Salomón Faz Sánchez, apodado El Búfalo, y el entonces director general de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las truchas, Francisco Vizcaíno Murria, y entre todos sus seguidores. López Portillo lo sabía, por supuesto. Llamó entonces al dirigente nacional del PRI, (no recuerdo exactamente quién era) y le dijo que le diera una lista de otros destacados sonorenses para eliminar a Faz Sánchez y Vizcaíno Murriay. La lista era de 12 distinguidos militantes.

Y en un acto de tin Marín de do pingué, el esposo de carmen Romano, y posteriormente de la exuberante y ensabanavble actriz Sasha Montenegro, eligió a quién se desempeñaba como dirigente estatal del PRI en esa entidad, doctor Samuel Ocaña García, quién había sido, hasta entonces, el alcalde más gris que haya tenido el municipio de navajo. Viene a cuento lo anterior, porque, a 36 años de distancia, no se descarta que esa misma película de viva en nayarit, y el CEN decida darle la candidatura a otro militantes, que no sea Roberto Sandoval, Gerardo Montenegro, y Raúl Mejía. Y ese, pudiera ser el licenciado, empresario y escritor de talla internacional, Gilberto Flores Alavez, nieto de Don Gilberto Flores Muñoz.

Pero, después de todo, no todo está perdido en Ginebra.