Por: Jorge González González.- Desde que se inventó el fuego hay llamas. Y desde que alguien dijo: ‘El fuego todo lo purifica’, existen matamicrobios e incendiarios. Mucho se ha escrito sobre este elemento. La historia nos remite a la Antigua Grecia, al menos en el mundo occidental, ya que no he estudiado las culturas orientales, pero para los griegos los elementos clásicos de la civilización griega fueron fuego, tierra, aire y agua. Estos representan en la filosofía, ciencia y medicina griega la comprensión del cosmos donde todo lo existente convive.

Platón los menciona como el origen del pensamiento presocrático, en una lista creada por el filósofo Empédocles (cerca del año 450 a. C.). El fuego es a la vez caliente y seco. La tierra es a la vez seca y fría. El agua es a la vez fría y húmeda. El aire es a la vez húmedo y caliente. De acuerdo a Galeno de Pérgamo, estos elementos fueron usados por Hipócrates, considerado el padre de la medicina, cuando describía el cuerpo humano con asociación a los cuatro ‘humores’: la bilis amarilla (fuego), la bilis negra o melancolía (tierra), la flema o pituita (agua), la sangre (aire).

Siguiendo con esta teoría, vemos que, efectivamente, el fuego, que representa la bilis, viene a describir la enfermedad de Nerón, quien por pura bilis y su complejo de creerse dios, sólo por diversión mandó quemar la Ciudad de Roma. La Biblioteca de Alejandría, construida durante el siglo III de la era común y la más prestigiosa de estas antiguas épocas, llegó a tener más de 700.000 valiosos manuscritos. Fue destruida completamente por el incendiario Julio César, quien se encargó que se quemaran nada más ni nada menos que 400.000 tomos.

El cardenal Francisco Jiménez de Cisneros había quemado en España, más de un millón de libros durante su campaña para convertir al cristianismo a los moros de Granada. El 12 de agosto de 1553, el papa incendiario Julio III decretó confiscar y quemar todos los ejemplares del Talmud en todas las ciudades de Italia.

Y un poco menos lejos de nuestra época, el escritor Heinrich Heine escribió en 1821 en su conocida tragedia Almansor: Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos.

El 10 de mayo de 1933, a pocos meses de la asunción al poder de Adolf Hitler, se consumían por el fuego nazi los primeros ejemplares literarios frente a la Universidad Friedrich-Wilhelm de Berlín. Los jóvenes nacionalsocialistas conducidos por Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler, fueron los locos incendiarios de turno.

Y ahora, en nuestros días, leemos que el miércoles pasado se quemó el almacén de la Secretaría de Salud. Qué casualidad, precisamente cuando estaban presentes desde tres días antes, frente al Palacio del Gobierno de Nayarit, en la Ciudad de Tepic, protestando por las irregularidades encontradas en esa Secretaría, como son: la falta de medicinas y las irregularidades administrativas del Dr. Omar Reynozo Galalegos, CASUALMENTE, le cae del cielo este incendio, y más casualmente se destruye medicamento y documentación. ¿Intención o casualidad? Yo no lo sé, que los dictámenes de la Procuraduría o de Protección Civil nos lo expliquen pero, como dijo Juan Gabriel, el compositor, QUE CASUALIDAD.

¿Qué sigue? Si Nerón por diversión quemó a Roma, ¿Quién nos garantiza que NEY no se una a lista de quemazones? Hoy fue Salud. ¿Mañana quién sigue? Recuerde amigo lector, que este gobierno no ha sido malo, sino pésimo; que nos ha endeudado a todos los nayaritas por encima de nuestra capacidad de pago. Esto a pesar de que, por un no tan módico pago, algunas calificadoras crediticias hayan, en el pasado, calificado a Nayarit como bueno para endeudarse. ¿Se atreverán ahora a calificar igual a nuestro Estado? ¿Sabrán de los adeudos del gobierno de NEY al Fondo de Pensiones, al ISSSTE, al Patronato de la Universidad, al Fideicomiso de Turismo, a los cientos y cientos de proveedores, a la Banca privada, que no proporciona la parte estatal a los programas federales, etcétera, etcétera?

¿Quién podrá liberar a Nayarit de estos dementes incendiarios? Sólo Dios sabe. Pero tú puedes hacer tu parte el próximo primer domingo de julio. Amigo, no metas las manos al fuego por quienes por hoy queman pruebas de su mala administración. Yo no sé qué pensar, pero muchos piensan que no fue casualidad.