Si no se vende, en Nayarit, carne de res en grandes cantidades porque no hay engordas, según Mayorga el dirigente de la Unión Regional Ganadera, y se vende en pie, entonces la mayoría viene de otras entidades o de Estados Unidos, porque se requieren fuertes inversiones –que no tenemos- y por ello sigue entrando a México carne congelada, alguna de dudosa procedencia, ya que muchas de las veces no sabemos dónde y quién la compró.
Pero a la hora de ir a los mercados Juan Escutia o Morelos de esta capital o a los de los demás municipios, (en alguna de las menuderías famosas entre los chóferes de sitio, que tienen el título de más tragones de menudo a temprana hora, no andamos indagando la procedencia de la carne con la que los menuderos elaboran el exquisito platillo regional oloroso a boñiga de la vaca, en sus diferentes presentaciones que van desde el callo hasta la ranilla o pata, pasando por otras cuatro denominaciones que hacen el placer gastronómico de aquellos que gustan saborearlo acompañado de unas tortillas comaleras, café de olla bien calientito, sus aderezos especiales de cebolla picada, hierbabuena, orégano, semillas de chiles pasilla o del colorado, o el clásico verde de amor toreados y picados que ayudan a soportar la resáca, en primer lugar y no engorda por lo que es un plato especial para la dieta, ya que alimenta, nutre y repone las fuerzas menguadas o perdidas en una noche de farra.
Don Ricardo Gómez, aquel viejo líder de la CGT, (en paz descanse), ya desahuciado por los doctores a causa de una penosa enfermedad, pidió como última voluntad un caldito de menudo que muy a regañadientes su señora esposa accedió a dárselo, con la aprobación de sus hijas; y gracias a la repetición de ese plato durante varios días, acompañado por unas garritas, logró pararse de la cama y vivir unos años más riéndose a carcajadas de la canija huesuda.
Y así como éste ejemplo hay muchos en nuestro Estado, que con un plato de menudo sin grano (porque es el que dicen que sí engorda) está comprobado que es uno de los alimentos más completos de la muy variada cocina mexicana cuyo principal ingrediente es el sistema digestivo de los rumiantes (que se compone de panza, bonete, libro y cuajar).
Mientras no seamos ganaderos de engorda, tendremos que apechugar la compra de carne de importación que, aunque alguna está clasificada como de dudosa procedencia, confiaremos en nuestros carniceros que compran (cuando no hay por debajo del agua) en las tiendas gabachas. O iremos a consumirla a las menuderías donde ya nos la venden industrializada convertida en un suculento platillo de menudo (oloroso a boñiga de la consorte del toro, que dicen que si no huele a caca no es menudo) sazonado con gusano, pata o cualquier otra parte del estómago de las rumiantes.
Control señoras y señores Control que todo es cuestión de acostumbrarse y aunque ya es un poco caro el plato, no deja de ser alivianador con sus burritos de tortillas calientitas y su taza de café de olla por un lado a punto de ebullición... además, como se sientan a la mesa largas, ricos y pobres, a la mejor podemos codearnos con una flamante candidata o un crudelio candidato, que se anden promoviendo y puede que nos salga de gorra el plato