Por: José Ma. Narváez Ramírez.

En primer lugar las gestas heroicas de la Independencia y de la Revolución, representan dos enormes libros de la historia que, a pesar de tantas páginas plagadas de crímenes y traiciones, saltan por ahí hechos y frases que nuestros héroes plasmaron con su sacrificio y entrega por la Patria, –eso es lo importante-.

Y esto no deja de ser muy valioso ya que nos proporciona un legado único y especial que exacerba nuestro patriotismo y pudiera ser la piedra de toque para buscar una solución práctica para combatir a los que manejan las drogas y tienen a nuestro país en sus manos, destruyendo en forma vertiginosa la seguridad pública en todo el país.

Los conflictos y problemas urbanos que se generan a diario, no solamente en lo que respecta a seguridad, sino en materia de convivencia, medio ambiente, calentamiento global, la vulnerabilidad de la gente más necesitada, la crisis ambiental (cambios climáticos), la necesidad de crear más empleos mejor pagados, la superación en materia de salud y la defenestración de falsos maestros en materia de educación, como puntos neurálgicos de nuestra sociedad que mantienen en una atraso desastroso a la ciudadanía; esto sin contar a los asaz perjudiciales politiqueros (disfrazados de políticos) que en lugar de ayudarnos, nos explotan sin misericordia e impunemente.

Por otro lado, el pueblo agradece las celebraciones de los centenarios con magnos festejos cívicos, artísticos y culturales, tal vez realizados con exceso de gastos que a la postre provocan menor atención a las necesidades principales en materia de la lucha contra la pobreza – principalmente- sanidad, justicia, desarrollo urbano y tantas otras necesidades y carencias que se encuentran en plena crisis política y económica.

El Gobernador de Nayarit, Lic. Ney González Sánchez, dentro de las intensas actividades para celebrar tan fausta fecha revolucionaria de nuestra nación, (al depositar las cuatro cápsulas del tiempo En el Futuro Cuenta Conmigo, y encender los obeliscos del Centenario), dijo: Esto es lo que celebramos con la Revolución Mexicana, derechos que están plasmados en la Constitución y que tenemos derecho a exigir por la vía de un juicio, por la vía del reclamo popular; el derecho a decir y a pensar en lo que creemos y queremos, el derecho a expresarlo en la forma que queremos y todo siempre respetando el derecho de terceros afirmó, acompañado por su esposa Sra. Charo Mejía de González, así como por autoridades civiles y militares, recalcando este 20 de Noviembre, que Se cumplen 100 años, los primeros de una lucha que le dio a nuestros padres, a nuestros abuelos, la posibilidad de ser, ya no sólo libres después de la Independencia, sino libres por ser dueños de su tierra; que le dio al obrero derechos que puede exigir; que le dio al trabajador la jornada de ocho horas; que le dio a las niñas y a los niños, y a la juventud, la posibilidad de tener educación gratuita, la educación laica, de aspirar a través de la educación a encontrar la llave maestra de los problemas que enfrenta toda la familia.

No obstante, la celebración del desfile se llevó a cabo sin ningún hecho que lamentar durante las dos horas y cuarenta minutos que duró en su trayectoria; siendo brillante su paso y destacado el orden y la disciplina mostrada en la participación de todos y cada uno de sus componentes; aunque se disparó un rumor de que un suceso violento había sucedido a la hora de la parada cívica en una de las universidades patito de nuestra capital, que había cobrado dos víctimas balaceadas por los sicarios, dejando dos estudiantes muertos; y otro hecho que empañó la celebración fue la noticia propalada por el astronauta mexicano José Hernández, en el sentido de que la NASA y el Estado Norteamericano, le recomendaron suspender su visita a nuestra entidad por considerarla poco segura. El chiste es hacer llorar a la cochi

Control señores Control Si este extraordinario paisano después de andar en órbita por allá en los cielos a varios miles de kilómetros de altura, le sacó al parche en venir a la tierra de Dios y María Santísima, pues no cabe duda que somos más aventados y valientes que él, -dicho con toda la indrómina que nos merece-