Esta fue una de tantas declaraciones del clero con respecto a la aprobación que hizo el Congreso de la Unión matrimonial civil entre personas del mismo sexo. Y no solamente ha sido éste un tema de polémica, también está el tema del aborto, la exhortación a votar hacia un partido político en específico, entre otros. Sin duda, la iglesia sigue buscando cualquier oportunidad para agarrarse de un pasado de gloria eclesiástica, esa época que ya no es la actual; sin embargo, saben bien que tal vez no vuelvan a tener mejor coyuntura para ejercer en sus seguidores sus intereses.
Observemos nuestra historia y reconstruyamos los hechos que nos revelan los orígenes de nuestra relación Estado-iglesia. La religión inteligentemente se introdujo a México como una herramienta de control. Desde los colonizadores europeos se inició el fenómeno de evangelización, logrando con ello el dominio de una sociedad salvaje.
Este vínculo con la iglesia se fue fortaleciendo con el transcurso del tiempo; inclusive después de la Independencia de México se logró una transición de monarquía a constitución, pero nuestras creencias se arraigaron más y la iglesia se favorecía, y se unificaba más con el Gobierno -lo cual lo observamos con los padres de la patria, quienes en su mayoría fueron sacerdotes-. La religión se fue legitimando a través de sucesos como El Acta de Independencia de Chilpancingo y los Sentimientos de la Nación, redactados por José María Morelos y Pavón en 1813, el Decreto Constitucional de Apatzingán de 1814 y el Acta Constitutiva de 1823 los cuales ofrecían protección a la iglesia católica y declaraban la intolerancia hacia otras religiones. Así mismo, la Constitución de 1824 establecía que la religión mexicana sería católica, apostólica, romana.
En México, la construcción del Estado laico inició con la promulgación de la constitución de 1857, durante la presidencia de Ignacio Comonfort, la cual fue derogada por los conservadores con ayuda del Plan de Tacubaya, el cual proponía una más acorde a los intereses de la iglesia.
Y fue hasta mediados del siglo XIX bajo el mandato del presidente liberal Benito Juárez cuando tiene éxito el laicismo; es decir, se inicia la La Guerra de Reforma. Esta guerra dura tres años y pretendía la radicalización de la oposición entre liberales y conservadores a través de las Leyes de Reforma. Las reformas fundamentales que rompieron con la relación fueron: la Ley Juárez, que suprimía los fueros del clero y el ejército. Igualdad ante la ley; Ley Lerdo, que obligaba a las sociedades religiosas a vender sus bienes inmuebles; Ley Iglesias, que suprimió el diezmo cobrado por la iglesia; Ley de Nacionalización de bienes eclesiásticos, complemento de la Ley Lerdo; Ley Del Matrimonio Civil, la cual estipulaba que los matrimonios religiosos no tienen validez oficial, sólo los que se establecieran a modo de contrato civil lo tendrían; Ley Orgánica Del Registro Civil, los nacimientos y defunciones se establecen como contratos civiles con el Estado; Ley de secularización de los cementerios; Ley de Libertad de Cultos, mediante la cual se permitía que cada persona eligiera la religión que desea. A su vez prohíbe que se realicen ceremonias fuera de iglesias.
A partir de estas reformas, el poder político pierde su legitimación en el poder eclesiástico, el gobierno toma su posición como autoridad adjudicándose el mandato que ignoraba, posiblemente evadiendo las responsabilidades y obligaciones que esto implicaba. Se rompe el vínculo Estado-Iglesia, y se refuerza la ruptura con la Constitución de 1917 (bajo el mandato de Venustiano Carranza), la cual proponía la construcción de una nueva sociedad, y obviamente no se consideraba el poder religioso en este nuevo proyecto. Una de las propuestas que más le afectaron al clero fueron las reformas al Art. 3°: educación laica, obligatoria y gratuita. La educación paso a manos del Estado, la hizo accesible para todos pero sin apego a ninguna religión. Si la iglesia quería impartir su religión, podían hacerlo a través de escuelas privadas. Actualmente existen escuelas religiosas de gran prestigio, y ninguna es económicamente accesible para el pueblo. Por mencionar algunos ejemplos: ITESO, ITAM, UP, entre muchas otras.
Las reformas fueron realizadas con un fin re-no-va-ción. ¿Por qué hoy en día la iglesia sigue teniendo cierto poder político? Uno de las razones es la crisis política que se ha vivido en nuestro país, el Presidente ha perdido su legitimidad y buscan un intermediario que concentre masas y haga lo que ellos ya no han sido capaces de hacer. Otra de las razones es la soberanía del pueblo. El pueblo es el medio y el sostén de ello. Podemos hacernos llamar un Estado laico, pero fungir como tal implica ir en contra de intereses meramente políticos, porque al final de cuentas, un pueblo sin educación (política) seguirá siendo un voto seguro.
Pero tal parece que hay algunos que sí creen en éstas reformas. ¡Vaya! Alguien pudo entender el papel que juega como funcionario político, levantó la mano y con sus leyes, quiere cortar el cordón umbilical. ¿A caso la denuncia de Marcelo Ebrad (Jefe de Estado de DF) ante la Secretaría de Gobernación en contra del Cardenal de Guadalajara, Sandoval Iñiguez por la violación al artículo 130 constitucional -que habla de la separación de la Iglesia con el Estado- nos ha hecho despertar un poco nuestro espíritu de ciudadano activo que puede tomar decisiones propias y no las que dicta el cielo?.