Por: José Luis García Q.
Ser político no es lo mismo que ser Estadista, político puede ser cualquiera, pero ser estadista es totalmente diferente; hombres como Churchill en Inglaterra, de Gaulle en Francia, hombres cuyo liderazgo fue capaz de cambiar no solo sus naciones, también al mundo, no se dan en maceta.
Hombres como Gandhi, que sin ser tácitamente un político, hicieron una política capaz de transformar sociedades, son un claro ejemplo de la enorme capacidad del ser humano para dirigir los esfuerzos de su pueblo con el fin de lograr bienes superiores,
Aglutinar las fuerzas de un pueblo, encauzarlas en un solo sentido, no es algo que haga cualquiera, especialmente si se trata de aglutinar a fuerzas contrarias y muchas veces dispersas, lo que no es posible para un político, digamos de norma, el que generalmente busca asegurar su propia dosis de poder.
En America Latina, en México en lo particular, lo que han sobrado son políticos, políticos que solo pululan de puesto en puesto, sin trascender verdaderamente en beneficio de los intereses de su comunidad o sus conciudadanos.
Toda lucha política por lo general es una lucha de poderes, o bien, la lucha por alcanzar un poder del cual carecen, al final del camino, esa lucha se traduce en una verdadera lucha económica, encarnizada, porque controlar políticamente a un pueblo es controlar económicamente a su sociedad, asegurando así, la propia supervivencia del político dentro del sistema en que se mueve.
Los políticos, son en ocasiones aves de rapiña, hienas que se agolpan sobre la presa, peleando y masticando lo que encuentran, los despojos de un pueblo, no siempre verdaderamente protegido, por leyes y normas que hagan de su aplicación, el desarrollo sustentable, el progreso siempre ascendente de una sociedad, y cuando estas leyes y normas existen, su aplicación, no siempre obedece a la plena interpretación de su letra, es la interpretación de los intereses que las utilizan como instrumentos para su propio beneficio.
Pero de todo hay en la viña del Señor, en nuestro mundo, en nuestras sociedades, no solo hay políticos corruptos, manipuladores, en ocasiones, agresivos y prepotentes, hay también, hombres honestos y sinceros, idealistas que desean transformar positivamente no solo su entorno, buscan alcanzar metas de desarrollo pleno para la sociedad a la que sirven, en estos políticos, existe la semilla del estadista verdadero, aquel que si bien está inmerso en un sistema no siempre perfecto, lo cual es siempre deseable, porque la dialéctica es fundamental, sus ideales van lentamente transformado con ideas frescas y renovadas en espíritu a esas sociedades, a las que tanta falta hace un liderazgo pleno y verdadero; esos políticos idealistas, algunas veces, un idealismo a la antigua, y por lo tanto, lleno de valores éticos, esos políticos en cuyo germen hay un estadista, esos políticos son los que nuestros pueblos requieren para un sano desarrollo en los tiempos venideros, difíciles, por una globalización a ultranza.
Toda reflexión tiene un motivo, es en este caso, la reunión que el Senador Raúl Mejia, ha tenido con los redactores y columnistas de Nayarit, él es quien ha puesto sobre la mesa, no solo la problemática estatal y nacional, ha puesto sobre la mesa, la necesidad de un político diferente, la de un estadista, la de un líder, capaz de transformar y llevar a nuestro Estado a un lugar más digno dentro del escenario nacional.
Al proponerlo, de alguna manera, ha rescatado de su interior, los valores más altos que en su formación de político, ha venido acopiando a lo largo de su quehacer social, y tener la capacidad, la determinación, el valor y por sobre todas las cosas, la honradez consigo mismo para aceptar el reto de la posibilidad de acceder a la nominación como candidato a Gobernador de Nayarit.
Los más altos valores éticos, responsabilidad, coraje, liderazgo, honradez, determinación, valor y párele usted de contar, son requisitos que determinan el perfil de un candidato, y esto que es valido para él, lo es también para cada uno de los hombres o mujeres, cuya aspiración sea, servir a un pueblo, que requiere con urgencia, no de políticos en el poder, sino de hombres o mujeres, cuya meta mas elevada sea sencillamente servir, servir a su pueblo, a la sociedad que este forma, sean empresarios, trabajadores, campesinos, mujeres de hogar, gente común en el campo o en la ciudad, a todos por igual, por encima de colores partidistas, con la visión única, de transformar a su pueblo, de impulsar su desarrollo y al hacerlo, impulsar de igual manera, el desarrollo nacional.
En los próximos tiempos, muchos abran de ir, como se conoce en la jerga política, a la cargada, es valido, licito, para todos, buscar mejores expectativas de vida, más si lo hacen, hagan esto, con la convicción que no solo siguen al candidato de su elección, sigan al hombre o mujer, si, pero igual sigan con respeto y determinación, los fundamentos, las bases ideológicas que han movido a cada partido político en su creación, hacerlo así, es también ayudar a que una nación tenga credibilidad en sus principios, por diversos que estos sean, sean honestos y verdaderos, para que cada candidato sienta en si, no solo su apoyo material, igual es, la convicción de que su camino es igualmente correcto.
En el futuro cercano, cuando uno u otro, u otra, sea elegido Gobernador, y sea quien dirija el destino de nuestro pueblo nayarita, que sea el mejor, el que tenga el valor y determinación necesarios, para asumir con carácter y fortaleza, el no fácil trabajo de dirigir a un pueblo que desea que su destino lo lleve a cuestas, el mejor de sus hijos, y enfrentar así las circunstancias difíciles que nuestros tiempos nos hacen vivir.
¡Elegir a un político o a un estadista, es la cuestión que determinara finalmente nuestro futuro!